domingo, 27 de septiembre de 2009

Y mientras Vicente Molina Foix pone a los cómics de vuelta y media...

...el premio literario Walt Whitman del Instituto Chileno Norteamericano ha ido directo a las manos de un dibujante chileno, Gabriel Rodríguez, gracias a su trabajo en la interesante y muy valorada por la crítica norteamericana Locke & Key: Bienvenidos a Lovecraft, obra recien publicada en nuestro país en un único tomo por la editorial Panini Comics y que en Chile ni siquiera ha visto la luz.

Locke & Key
ya había ganado previamente el premio a Mejor Cómic/Novela Gráfica de la British Fantasy Society donde compitió con las obras 30 Days of Night: Beyond Barrow (Steve Niles/Bill Sienkiewicz), All-Star Superman (Grant Morrison/Frank Quitely), Buffy Season Eight Vol. 3: Wolves at the Gate (Joss Whedon & Drew Goddard/ Georges Jeanty), Comic Book Tattoo Tales Inspired by Tori Amos (Ed, Rantz A. Hoseley & Tori Amos/ Various), Hellblazer: Fear Machine (Jamie Delano), Hellblazer: The Laughing Magician (Andy Diggle/Leonardo Manco & Daniel Zezelj), The Girly Comic Book 1 (Ed, Selina Lock) y The New Avengers: Illuminati (Brian Bendis & Brian Reed/Jim Cheung), alzándose sobre todas ellas.

En este enlace podeis comprobar como la prensa chilena ha elegido manifestarse ante el premio:
http://www.latercera.com/contenido/727_186558_9.shtml

"Si las series de TV son la novela para los lectores del siglo XXI, el cómic es el refugio de la nueva vanguardia. Así como la poesía protagonizó una revolución a principios del siglo XX y el rock conmocionó los 60, la novela gráfica carga hoy con pólvora subversiva. No es un género masivo, pero es una de las artes más influyentes: del cine a la televisión y de la novela a la plástica, el cómic está cambiando la manera de mirar y leer el mundo".

sábado, 26 de septiembre de 2009

Otro post más sobre los cómics y Molina Foix

Si habéis llegado a este modestísimo blog, si en este preciso momento estáis aquí, leyendo esto, es más que probable que sea debido a que sentís la misma pasión y el mismo cariño que quien esto suscribe hacia el cómic, la animación, la ilustración y todas aquellas ARTES capaces de envasar y embotellar crudas la imaginación y la creatividad de sus artistas. Por tanto imagino que a estas alturas la mayoría ya estaréis más que hartos de leer opiniones al respecto de cierta impopular (ojalá que entre el mayor número de gente posible) columna realizada por Vicente Molina Foix en la revista Tiempo. Aquella que seguro os ha molestado y que podéis encontrar en este enlace:
http://3.bp.blogspot.com/_UUR21EsMUFM/Srj9W3gZEZI/AAAAAAAACb4/ui1OPPLtui4/s1600-h/VMFoix+y+comic.jpg

A través de estas líneas tampoco es que vaya a realizar una novedosa aportación al tema pero permitidme al menos que aproveche para dar a conocer algunos pensamientos que me han ido surgiendo al respecto, muchos de ellos hace ya tiempo meditados, y exponga mi postura para quienes sientan alguna curiosidad por la misma.

"No es sólo cosa del verano, sino que parece que la consideración del tebeo como una de las bellas artes está ahí para quedarse", afirma en su columna el autor, graduado en Historia del Arte por la Universidad de Londres, antiguo profesor de literatura española en Oxford, novelista laureado, crítico y director de cine. Pero no con regocijo y agrado, como lo haríamos la mayoría de nosotros, sino con pesadumbre y claro disgusto…


Que una persona con la trayectoria y el currículum de Molina Foix, totalmente encomiable y que se merece el mayor de los respetos, a través de los cuales era fácil presuponerle una especial sensibilidad hacia todo el espectro artístico, desmerezca a través de este escrito y de manera tan rotunda esta maravillosa y deliciosa (y, mal que nos pese, aún muy poco entendida) forma de expresión que es el cómic se ha hecho sentir como una tremenda ducha de agua fría, muy fría, en las cabezas de todos los que sí comprendemos y sabemos apreciar el, así llamado, noveno arte (posición, por cierto, que ya refleja una cierta desconsideración hacia su condición, ya que el octavo arte -la fotografía, de 1825- y el séptimo -el cine, de 1886- son de invención posterior).

Estoy seguro que de haber salido estas fastidiosas valoraciones de alguien que no fuera un escritor se hubieran producido muchas menos reacciones pero, ojo, no hay motivos en realidad para extrañarse más de la cuenta por las mismas… la mayoría de la gente se apunta sin pensárselo dos veces a la máxima de “solo es arte lo que me gusta. Porque si no me gusta, ni es arte ni merece la pena”. Y es que, y en esto tanto da los estudios o el currículum que uno detente que no la empatía o el sentido común (en realidad el menos común de los sentidos), aún no hemos aprendido de veras a respetar los gustos de los demás ni a tratar con el debido respeto al prójimo ni a valorar el esfuerzo y el talento ajeno como valoramos el nuestro propio (¿Tan difícil resulta?).

No obstante… Calma. Nos pasamos la toalla por la cabeza, nos secamos el agua fría y a seguir con lo nuestro como hemos hecho ya una y mil veces en anteriores ocasiones ante el persistente desconocimiento y la desconsideración ajena… lo que sería justo lo contrario de ir a la casa (o al blog) de quien ha escrito tan desconsideradas palabras a soltarle otra sarta de comentarios malsonantes y todavía más desconsiderados (y ocultos tras pseudónimo), actitud sencillamente detestable y repugnante. Aunque si eres Álvaro Pons y te encuentras con que ciertas palabras del texto aluden directamente a la labor encomiable que vienes realizando para un periódico “que se precia de ser el más riguroso”, concretamente éstas:
…pues todavía harías bien haciéndole llegar al ínclito Vicente Molina Foix un texto tan correcto y humilde como éste:
http://www.lacarceldepapel.com/2009/09/22/por_alusiones/
, un texto en el que la mayoría de los aficionados al cómic se han visto reivindicados y que, a su vez, ha auspiciado una escolta popular importante habida cuenta del aluvión de comentarios a su favor vertidos no sólo en la imprescindible La Cárcel de Papel sino en el propio El Boomeran(g), el blog personal de Molina Foix. Y es que si el escritor solo se hubiera referido en su columna al cómic de superhéroes, al manga o al cómic europeo… pero no, ha cargado con todos por igual y nos ha otorgado a los lectores de cómics la conveniencia del frente común.

Aún más provechosa aunque no sabría decir si efectiva es la actitud que muchos han escogido de hacerle notar al columnista cuales son aquellas obras que dan buena muestra de lo mejor del medio y alentar al escritor a su lectura para que, presumiblemente, caiga al fin en la cuenta de su error. Pero, la verdad, téngase en cuenta que sin una predisposición inicial y firme a entrar en dicho juego difícilmente se acabarán por dar los frutos deseados. De hecho muchas de esas obras que siempre se mencionan para darnos legitimidad a los lectores de cómics ni despertaron ni aún a día de hoy consiguen despertar interés en mí… aunque probablemente sea porque, sencillamente, uno goce de un gusto pésimo si bien sé intuir a la perfección qué sensaciones me van a embargar cada vez que me decanto por las páginas de un tebeo u otro y lea pues en consecuencia.

Y es que mejor que recomendar una obra es hacerlo cuando te pidan que lo hagas. Y si Molina Foix no ha tenido curiosidad hasta el momento de sumergirse en las profundas aguas de la narrativa gráfica dudo mucho que ahora, cuando seguro desea cerrar la boca a aquellos que se han opuesto a sus palabras (reacción humana habitual en estos casos), considere éste como el momento propicio. Por otra parte ni siquiera hace falta un listado de obras ejemplares del cómic para demostrar las cualidades artísticas del medio… En realidad es tan sencillo como mostrar una única viñeta de Hal Foster o una sola de las ilustraciones de Barry Windsor-Smith. Y es que muy pocos seres humanos están al alcance de confeccionar tamaños “monigotes”. Parece mentira que haya quien no sea capaz de apreciar a simple viste tan generosa suma de habilidad y talento.


Dice Molina Foix en su blog que “la finalidad del artículo de Tiempo no era la ofensa, un modo de trato que no está entre mis muchos defectos”. Claro que no lo era, porque en su desconocimiento seguro que pensaba que la mayoría de los lectores de dicha revista le tenían tan poco aprecio al cómic como él mismo ha demostrado y que por tanto dicho texto no iba a encontrarse con nadie a quien pudiera ofender. Incluido Álvaro (que feo menospreciar la labor de un compañero desde otro medio distinto al que compartís) a quien dudo hubiera señalado de forma más o menos directa de saber lo rápido que éste iba a descubrir el contenido de dicho texto. Seguro que Molina Foix se habrá también sorprendido por la cantidad de visitas que de repente ha registrado su blog (y es que la red es para los lectores de cómics como el agua para los peces...)

Y, por cierto, tiene mucha razón el autor de un comentario que he leído en el mismo y que firma Yves Chaland (no el fantástico dibujante francés, cuidado, que aquel murió trágicamente a los treinta y pocos años de un accidente de coche) explicando que “Permítame un consejo Sr. Molina. Pida simplemente perdón (si su orgullo se lo permite) y no intente justificar lo injustificable. Cualquier otro camino que tome será otra metedura de pata. Errores cometemos todos” pero, aunque sería precioso que esto ocurriera (y me devolvería algo de mi fe perdida hace ya mucho en la especie humana), todos sabemos que el siguiente texto que el escritor haga aparecer en su blog servirá para que éste se salga por la tangente y siga respaldando sus equivocadas declaraciones.

Y lo peor es que no solo el cómic le inspira desinterés y menosprecio a Molina Foix:


Y es que parece que la Mostra de Venecia ya no es tan “honrosa” si opta por dedicar toda una sección especial al cine de animación (imaginamos como le habrá sentado este año el Premio Honorífico concedido al director y productor John Lasseter y a su equipo de Pixar por toda su trayectoria o que Sylvester Stallone fuera galardonado con el Premio Honorífico “Gloria Jaeger-LeCoultre para el cineasta” por su notable huella en el universo cinematográfico). Y no, no lo menciona Molina Foix porque al no permitir a la animación competir directamente con el cine “de acción real” se le esté arrinconando y subestimando sino porque él ni siquiera considera que merezca detentar un apartado propio.

Mientras muchos aún estamos esperando porque estos grandes festivales se hagan aún más grandes considerando y comparando cada película dentro de los marcos adecuados, según su respectivo género y sin que falte ninguno (No hace falta que mencione aquí que géneros nunca son considerados para ser merecedores de premios y menciones especiales por parte de la crítica llamada seria, puesto que ya lo sabemos de sobra), el cine de animación todavía tiene que verse separado de aquel de acción real cuando la diferencia entre ambos es meramente una cuestión de elaboración y realización, no de género. Filmes como Vals con Bashir o Persépolis tiene más sentido que compitan con la clase de films que suelen premiarse en estos festivales que no con Bolt o Kung Fu Panda (nominadas a Mejor Película Animada en los últimos Oscars).

Por supuesto, y ya lo he evidenciado antes, lo de “dibujante de monigotes” me ha producido cierta vergüenza ajena… Los que conocemos la historia del cómic sabemos bien el esfuerzo, la dedicación, la entrega, el corazón y el talento que los profesionales del medio han puesto en su trabajo durante años, y eso pese a la mala consideración y remuneración que la mayor parte de las veces éste ha llevado consigo pese a que haya servido para obsequiar al mundo con algunos de los iconos más reconocibles (y, por tanto, apreciados) de nuestra cultura popular: Superman, Batman, Spider-Man, Snoopy, Tintín, Popeye, los Pitufos, Mafalda, Astérix y Obélix, etc… Y es que ¡que poco se valora la imaginación! ¡Y la valiosísima capacidad de dibujar! (Salvo que seas arquitecto) Con la complejidad que conlleva su completo dominio… Cuantos pintores conozco que se dedican a lo abstracto por su reconocida ineptitud de esbozar algo abiertamente reconocible. Desde luego a mí me cuesta entender como todo un director de cine, con lo que el cine le debe a los artistas gráficos y, por extensión, al cómic, puede haber escrito un texto tan desconsiderado con los profesionales del tebeo y la animación… ¿Será que en las películas de Molina Foix no se trabajará con storyboards?


Bueno, a la espera de leer en el blog del escritor y cineasta el prometido texto al respecto de todo el asunto (y ojalá que éste me sorprenda agradablemente) a ver si encuentro un momento para ver la exposición del gran John Buscema que han organizado en el Casal Solleric de Palma de Mallorca, de un tiempo a esta parte muy atentos a los artistas del mundo del cómic (en el 2003 ya pude asistir a una estupenda exposición titulada Marvel: Los Setenta de la que se realizó un catálogo cuyo texto fue redactado por Roy Thomas. Desde entonces han pasado artistas como Georges Bess, Pellejero, Gallardo, Ana Juan, Ana Miralles, Mark Schultz, Gilbert Shelton, Mordillo, etc…) Si me resulta posible miraré de llevarme una cámara y a ver si allí puedo realizar algunas fotos que luego poder mostraros aquí a modo de relato gráfico de cómo se ha montado la exposición para aquellos que no vais a poder asistir. Prometido.